martes, 16 de agosto de 2011

El delito no está en el acceso a la información, sino en lo que se hace con ella

Con la captura del hacker que recientemente obtuvo acceso a las cuentas de correo y twitter de algunas figuras de la farándula nacional, se vienen la judicialización por lo delitos cometidos que, como en el caso de Nicolás Castro, no estará abierta al debate, ni siquiera técnico. Se mostrará este caso, de nuevo, como un enfrentamiento entre quienes tienen poder, o pretenden tenerlo, y los que se meten con ellos.

Siendo estrictos, se puede ser hacker sin ser un criminal, todo reposa en el manejo de la prueba. Así como carece de sentido que la información de un computador, por sí misma, sirva como prueba, aunque pueda encausar múltiples investigaciones y ser utilizadas como pista para encontrar pruebas reales, del mismo modo tener acceso a la información no representa en sí mismo un delito, lo que sí debe ser judicializable es lo que se hace con la información.

Johan Cubillos, el hacker amateur, debe ser judicializado por lo que haya hecho con la información de sus víctimas, y en ésto sí le cabe responsabilidad pues, según se sabe, hizo pública información de contactos y de escritos personales.

La criminalización propuesta por la #LeyLleras, y otras que se le parecen en el mundo, debería seguir el mismo principio. Una vez más, el delito no está en el acceso a la información, sino en lo que se hace con ella, por lo tanto, convertir en delito el acceso a contenido con derechos de autor sin que con ello se persigan fines comerciales, es como convertir en delincuente al que pasa junto a un bar por escuchar música por la que debería pagar derechos de autor.


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